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6 de septiembre de 2012

Le (dé)but des cours

CLAIRE: Moi aussi, je suis une immigrante. Je suis partie de là pour aller en Afrique. J'ai vu, euh, Dakar, Bamako, Ouagadougou avant de voir Montréal.
BACHIR: Vous en faites profiter les enfants.
CLAIRE: Ouais. Bien, je suis sûre que toi aussi tu dois en faire profiter les enfants.
BACHIR: De quoi ?
CLAIRE: Bien, ton histoire, d'où tu viens…
BACHIR: Non…
CLAIRE: Tu leur parles jamais de ta culture ?
BACHIR: Non. Ce n'est pas le but des cours.
---Monsieur Lazhar (dir. Philippe Falardeau), 2011, min. 1:13:50 y ss.

Los profesores a los que las "medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo" no se nos han llevado aún por delante estamos a las puertas de un nuevo curso. A los de árabe, entre lección y lección, nos tocará presentar, y en cierto modo representar, un mundo del que la mayoría de los estudiantes ignora casi todo, salvo los estereotipos, y del que ni siquiera tienen conocimiento por las noticias, que no suelen seguir. Antes que por la llamada "primavera árabe", preguntarán, p. ej., "por qué beben si su religión se lo prohíbe" (sic), "por qué tienen tan discriminadas a las mujeres", etc., con lo que uno a veces se pregunta qué sería de ellos si cayeran en manos de algún aficionado a la yijadología (que es tanto como decir en las de un experto) y, sobre todo, cómo podría infundírseles una mayor curiosidad por el entorno de la lengua, que van a necesitar si quieren aprenderla, sobre todo los que presentan una motivación extrínseca o instrumental, que en Traducción e Interpretación, me atrevería a decir, son mayoría.

Por fortuna los árabes, aparte de malheur y mala prensa, también tienen talento, como reza el título de un programa del canal MBC, y humor. Es el caso de este concursante jordano, Hassan Menawi (حسن ميناوي), que es capaz de tocar unos once instrumentos musicales, pero sorprende al jurado con uno del todo inesperado: la pajilla (المصاصة —o الشيليمون, como dicen en aquellos lares—) con que se sorben zumos y refrescos.



"¿Podríamos echarle un vistazo? Veamos el instrumento mágico este", dice Ali Jaber (علي جابر), uno de los miembros del jurado, al final de la actuación. "Es increíble. Lo has hecho tú, ¿no?", pregunta, mientras el comediante saudí Nasser Al Qasabi (ناصر القصبي) pide permiso e intenta, en balde, arrancarle alguna nota a la primera.

"¿De dónde te vino la idea?", le pregunta Maher Kaddoura (ماهر قدورة), creador y animador de la iniciativa Newthink Theater (مسرح الفكر الجديد), al final de otra actuación suya (min. 6:47), anterior:



A lo que Menawi, profesor de música, responde que fue viendo a un alumno de 3º de primaria que no tenía medios para procurarse un instrumento como se le ocurrió la idea. "La música", concluye, "no está en el instrumento. La música está en el alma, en el sentimiento... en el arte".

A veces uno querría dar con una fórmula magistral como la de Menawi, no ya para enseñar música al que carece de instrumento, sino árabe a quienes sí disponen de ellos, didácticos y no pocos, pero les falta algo de ese sentimiento. No me refiero exclusivamente a mis alumnos ni al compromiso vocacional del que hablaba Naomí Ramírez, hace unos meses, en "Un mensaje para el arabismo español", sino a la capacidad de arrancarle a la enseñanza, como a la pajilla, algo más que una serie de notas (las que se obtienen a final de curso).

A fin de cuentas, para "instrumento mágico" de verdad, el lenguaje humano, ¿no?

Feliz vuelta al cole a todos.

5 de agosto de 2012

Un grano de azúcar en la taza


ذرة سكر في الفنجان
قالت الرحمة من الرحمان
لما بذوب من الحب في نوره
روحي تشبّع أي جعان
يا يا يا الله
"Un grano de azúcar" (ذرة سكر), del álbum Cuartetas en amor de Dios (رباعيات في حب الله), de Mohamed Mounir (محمد منير), Arabica Music, 2009. Letra de Nabil Khalaf (نبيل خلف) y música de Waleed Saad (وليد سعد).

La música de "el Rey" podrá gustar o no, pero hay que reconocer que tiene voz de buena persona, que es como decir que transmite e inspira bondad. En su favor además, y contrariamente a lo que podría concluirse del artículo de Lamiaa Al-Sadaty (لمياء الساداتي) en Al-Ahram Hebdo ("Une nouvelle tendance à l'affiche", nº 835, 8-14.10.2010), hay que decir que Mounir fue el primero en esto del pop islámico con su Tierra... Paz (الأرض السلام) de 2002 (Sami Yusuf publicaría su primer álbum un año después). Aquel disco, una apología del islam a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2011, contenía el exitoso "Auxilio, enviado de Dios" (مدد يا رسول الله), cuyo título proviene de una fórmula popular y común entre los sufíes, en cuya tradición se inspira la canción, pero considerada cuando menos impropia por quienes ven en ella un ruego de intercesión contrario al islam (es Dios, entiéndase, el único al que cabe rogar, y sin mediación alguna, dicho auxilio). Tanto es así que la televisión egipcia vetó la canción temporalmente en cumplimiento de una fetua que condenaba, además, el hecho de que la letra, escrita por la poetisa Kawthar Mustafa (كوثر مصطفى), hablase de jurar por distintas azoras del Corán (y no por Dios como sería preceptivo). La CNN en cambio, ironías de la vida, emitirá un documental sobre su carrera y le concederá el título de "campeón de la paz".

Como curiosidad, véase este otro "Madad" aflamencado, interpretado por el jeque Ahmad Al-Tuni (الشيخ أحمد التوني) con Tomatito a la guitarra, extraído de la película Vengo, de Tony Gatlif (2000). Mucho más fiel al universo de este género es, por supuesto, el documental Five Sufi hadras: Sufi chanting in Egypt 1996-1998 de Michael Frishkopf, en el que aparece otro gran intérprete del Alto Egipto, el jeque Yasin al-Tuhami (الشيخ ياسين التهامي):



Más cuartetas del álbum de Mounir, aquí, y otras de distinta temática pero escritas también por Nabil Khalaf y compuestas por Waleed Saad, aquí, como ésta, "Tengo a mi hijo en mi regazo" (ابني في حجري), que interpreta Ali El Haggar (علي الحجار):

15 de noviembre de 2011

Algo fel7al

Dice el joven del vídeo, Alaa Wardi (علاء وردي), un ingeniero de sonido iraní radicado en Arabia Saudí (y algo asqueado —قرفان— al respecto), que la letra de esta canción es incomprensible (غير مفهومة) y que no tratemos de entenderla. Ideal, en fin, puesto que no hay que entenderla, como ejercicio de comprensión para un examen de ésos que no se hacen (ni se harán jamás, me decía hace poco una colega) para ser profesor de árabe en una universidad española, al contrario que para serlo de una Escuela Oficial de Idiomas o para convertirse en intérprete jurado.

18 de octubre de 2011

Awesome tape from Algeria

Hace unos días leí en El País Tentaciones este artículo de Manuel Cuéllar sobre el blog Awesome Tapes from Africa de Briam Shimkovitz. Echándole un vistazo y viendo los dos o tres cajones que tengo llenos de "casetes increíbles", alguna que otra también del grupo rifeño Ithran (إثران, 'estrellas'), he pensado que, de seguir los pasos de Shimkovitz (o los de Ted Swedenburg), este blog tendría cuerda para rato...

De momento no hay qué temer, pero si tuviera que comenzar rescatando una carátula para la posteridad, sin lugar a dudas sería ésta de cuando Khaled era Cheb Khaled (الشاب خالد), con zapatos blancos y fondo alpino:

Y la última canción de la cara B, a cuyo título le sobra el guión en la carátula: "Ki kount ouki oulite" (كي كنت وكي وليت), que le viene como anillo al dedo:

"Ay, madrecita", dice Khaled, "quién me ha visto y quién me ve"; aunque en la canción no sea por efecto del éxito y del paso del tiempo, sino por una tunanta (مريولة) que le ha robado el corazón. Aunque de todo el álbum probablemente mi favorita sea "La mairie" (sí, 'el ayuntamiento' en francés, donde se casa y se divorcia la gente):


Qué canciones aquellas, que comenzaban con "Editions MCPE..." como ésta (o el clásico "éditions Disco Maghreb") y continuaban en árabe: «تقدم...‏» ("presentan a..."), seguido del nombre del artista y, a veces, de una o varias dedicatorias (la llamada تبريحة, que en ésta aparece al final); o cuyas letras, siempre algo malditas y tangueras, podían llegar a contradecirse en el espacio de una misma cara, como sucede con el tema que abre la A, en que la colega (بنت امّا —que es como decir أختي—) está vieja y fea («هاي كبرت المريولة كي شيانت»), y el que la cierra, en que aún es joven («ما زال كي / زلتي صغيرة عمري وشيانت») pero ya se ha echado a perder igualmente.

Y qué de tiempo e intentos, cinta adelante y atrás, para acabar entendiendo dos o tres palabras... Hoy, en cambio, las probabilidades de localizar en Internet la letra de una canción, traducida incluso, son muchas (salvo en el caso, tal vez, de antiguallas como éstas y otras rarezas), y más aún las de conseguir todo tipo de música árabe sin moverse de casa. No hay necesidad, en fin, de ponderar lo que representa Internet para el estudio de lenguas extranjeras, pero sí tal vez la utilidad de las canciones, que son tal vez el mejor empaquetado que, a efectos de aprendizaje, admite un idioma.

23 de septiembre de 2011

Locura por voluntad propia

(Atención: esta entrada requiere altavoces, volumen y también, en algún momento, cerrar los ojos —como Orhan Veli cerraba los suyos para escuchar a Estambul—.)



Dice Ismail Fawzy (إسماعيل فوزي), uno de los vocalistas del grupo Wust El-Balad (وسط البلد), en esta canción de 2007, titulada "Loco" (مجنون), que él lo está, que su locura es por voluntad propia y que grita con todas sus fuerzas: "Derrumbaos, capitales". Capitales, dice, no hay. Pasaportes, dice, tampoco. Ni fronteras. Son barreras que separan a la gente. No hay ni Norte ni Sur: la nacionalidad es el corazón. Si amas y te mezclas, el mundo te amará. "Elimina", pide a quien le escuche, "los meridianos. Borra los paralelos". Dice que blanco no hay, que negro tampoco, que todos venimos de la tierra; que es el amor de la humanidad, de la gente, lo que le vuelve loco, y que lo está porque aún siente y padece:
مجنون، مجنون... وجنوني باختياري
باصرخ بعلو صوتي: يا عواصم انهاري

عواصم مفيش مفيش... مفيش جوازات سفر
حدود مفيش مفيش، سدود بين البشر

وهو ذا جنوني... وهو ذا جنوني
(أنا أنا أنا) مجنون مجنون مجنون

مفيش شمال وجنوب، جنسيتك قلبك
قم يالله حب وذوب والدنيا هتحبك

إلغي خطوط الطول، امسح خطوط العرض
أبيض مفيش، أسود مفيش، كلنا من نبت الأرض

مجنون بحب البشر مجنون بحب الناس
مجنون لأني مفقدتش الإحساس
Quítense algunos rasgos dialectales comunes y la típica pronunciación cairota de ج (como گ en persa, /g/; no como غ, /ɣ/), poco más, y la propia letra de la canción franquea con holgura las isoglosas (las fronteras internas) del árabe (que de las externas ya se encarga, confío, la música y el optimismo que desprende).

Wust El-Balad saltaron a la fama gracias a este vídeo que sigue a continuación y que tiene como trasfondo la Revolución del 25 de enero, en el que uno de los fundadores de la banda, Hany Adel (هاني عادل —el que aparece en la imagen fija—), interpreta junto a Amir Eid (أمير عيد), del grupo Cairokee (كايروكي), el tema "La voz de la libertad" (صوت الحرية). Corría ya el mes de marzo cuando, viendo que la combinación de audición y lectura se prestaba bastante (por los carteles que van mostrando los protagonistas, con partes de la letra), decidí aprovecharlo en clase a propósito, o más bien con la excusa, de que 'libertad' formaba parte del vocabulario de la lección que estábamos viendo; y ahora confieso haber tenido que contener la emoción en más de una ocasión, amparado en la oscuridad del aula. De hecho, sigue ocurriéndome ante la voz y el poema de Abdel Rahman el-Abnudi (عبد الرحمن الأبنودي), "La plaza" (الميدان), del que la canción recoge un fragmento, sobre todo cuando al final de éste el poeta se pregunta, primero, si es con su sangre con la que está escribiendo una nueva vida para su tierra o es con la primavera, porque "las dos son verdes" (الاثنين بلون أخضر); y después, si está sonriendo de felicidad o es de tristeza.
 


Aunque a mí, si hay un vídeo que me emocionó aquellos días, fue este otro de Karim Shaaban (كريم شعبان), Viva Egipto (تحيا مصر), en el que también aparece, por cierto, Hany Adel (min. 1:08), que debió tirarse todo aquel día en la calle, como tantos compatriotas suyos:



Una emoción extraña en quien sólo ha pisado Egipto una vez y hace mucho tiempo, mezcla de empatía y cierta ternura, como al escuchar (min. 2:35) a la gente cantando la célebre "Egipto, madre, tú que eres la espléndida Baheya" (مصر ياما يا بهية) del Jeque Imam (الشيخ إمام) y Ahmed Fouad Nagm (أحمد فؤاد نجم): "Egipto, madre, tú que eres un barco, por más que se embravezca el mar, tus campesinos son tus marineros".

El segundo álbum de Wust el-Balad se titula Robabekya (روبابكيا, del italiano roba vecchia) que es, como su etimología indica, el género de segunda mano con que comercian traperos, chamarileros y... ropavejeros; y puede descargarse gratuitamente.

19 de septiembre de 2011

Las siestas de las granadas

"Nigra sum sed formosa [...]
Nolite me considerare quod fusca sim,
quia decoloravit me sol."
(Canticum Canticorum, 1, 5-6)
El equivalente en Túnez del llamado veranillo (de San Miguel, del membrillo), esos días de calor que preceden al descenso de la temperatura en otoño, son "las siestas de las granadas" (قوايل الرمان), por ser cuando madura también esta otra fruta.

La expresión sirvió de título, hace once años, a una película de Mahmoud Ben Mahmoud (محمود بن محمود), cuya temática, sin embargo, parece hoy más actual que entonces, a la luz de la suerte que están corriendo muchos africanos negros en Libia. La idea de la película, dice Ben Mahmoud en una entrevista con Nadia Meflah (نادية مفلاح) y Cécile Giraud:
[...] Vient d'une envie de confronter la société tunisienne à son Sud, et non pas aux civilisations du Nord, comme on a trop souvent tendance et l'habitude de le faire. J'avais une forte envie de regarder la société tunisienne avec les yeux de quelqu'un qui viendrait du sud du Sahara, sachant que ce pays, avec l'ensemble du monde arabe, a un contentieux très fort, occulté mais réel, avec les pays du sud du Sahara, avec la négritude.
Con lo que se aparta de una cierta "ligne de conduite et de pensée, par rapport à ce qu'on représente de la Tunisie: il n'entre pas dans des causes sympathiques de la lutte des femmes, ou d'espaces folkloriques diffusés par le cinéma tunisien"; al menos en su planteamiento inicial, porque Les siestes grenadines retrata igualmente una lucha femenina: la del personaje de Soufiya (صوفية), hija de francesa y tunecino, raptada por el padre y criada en Senegal, por adaptarse a la sociedad paterna, en la que ambos acaban de desembarcar. Será el descubrimiento del stambeli (السطمبالي), una tradición mística y musical tunecina similar a la de los gnawa (ݣناوة) en Marruecos, lo que reconciliará a la joven con su nuevo país de acogida, como declara a la revista Africultures el director de la película, que ya en anteriores se había ocupado de otras minorías presentes en Túnez, como los rusos en Anastasia de Bizerte (1996) o la comunidad italiana en Italiani dell'altra riva (1992). Parte del choque cultural de Soufiya se debe, precisamente, a ese "substrat raciste dans l'inconscient collectif" que persiste en Túnez, "mais qui ne se traduit que très rarement par une attitude ouvertement hostile".

A este respecto, raro es el curso en que, a propósito del ejercicio de la pág. 66 de Al-Kitaab fii Ta'allum al-'Arabiyya I (الكتاب في تعلم العربية‎, 2ª ed., 2004), no introduzco una nota cultural, casi obligada, para explicar a mis alumnos por qué la autora de uno de los anuncios matrimoniales en que consiste el ejercicio, una joven de Sudán (السودان, etimológicamente "los negros"), se define como "de color trigueño" (قمحية اللون); o por qué en otros anuncios parecidos se hace tanto hincapié en la claridad de la piel (بياض البشرة). Nunca está de más recordar que el racismo, como la estupidez y la infamia, se da en casi todas las épocas y lugares. Pero la cuestión que me interesa especialmente es cómo abordar en clase los prejuicios que, en general, pueden encontrarse, de un lado, en los hablantes de la lengua y, de otro, en los propios alumnos. Por experiencia sé que son bastantes, p. ej., los que al llegar al minuto 00:45 del audio de esta presentación, en que el protagonista dice tener "tres mujeres" (ثلاث نساء), "tres amadas" (ثلاث حبيبات), desconectan e interpretan la afirmación literalmente sin atender a la aclaración posterior del personaje y, sobre todo, a la realidad de la poligamia en Marruecos. "Notons que la polygamie", dice un informe del Consejo de Europa (doc. nº 6462, 27.06.1991, p. 11), "interdite en Tunisie, est très peu répandue dans les pays méditerranéens. Elle ne touche que 1 à 2% des ménages en Algérie et au Maroc, 3,5% en Libye, 4% en Egypte, contrairement à ce que l'on observe au sud du Sahara", donde el porcentaje ronda el 40%.

Suelen ser, de hecho, los contenidos socioculturales relacionados con el islam, que en Al-Kitaab, por seguir con el mismo método, aparecen desde la página 64, con "the family tree of the Prophet Muhammad" (عائلة النبي محمد), los que más expresiones de desconsideración concitan, de la sonrisa de suficiencia paternalista ("αφες αυτοις, ου γαρ οιδασιν τι ποιουσιν") al cabeceo de desaprobación o el resoplido de fastidio, tanto peor disimuladas cuanto que el profesor no aparenta extravasación alguna..., y algo más equívocas, eso sí, que las de algunos docentes: "Buscadlos en las mezquitas", me soltó una vez con sorna una de inglés, en medio de una reunión, mientras yo hacía prospectiva acerca del posible incremento de estudiantes de árabe en cierta titulación.

Si los prejuicios más exacerbados predisponen de manera general contra los prejuzgados y su lengua (de ahí que "la algarabía", como dice Julio Caro Baroja en Los moriscos del Reino de Granada, 1991, p. 133, ofendiera "al cristiano viejo, de neta habla castellana pero de poca cultura, como modernamente le ofende oír vascuence, catalán o, en general, otra lengua"), los menos indisponen el ánimo y son, a falta de una motivación poderosa, un estorbo para aprenderla. Ponderada la cuestión, lo que Karin C. Ryding denomina "reverse privileging", el hecho de que en la enseñanza del árabe como lengua extranjera se hayan primado tradicionalmente "the secondary discourses of literature and scholarship over the primary discourses of everyday living, which take place in colloquial Arabic" ("Educated Spoken Arabic: A Flexible Spoken Standard", The NECTFL Review, 64, 2009, p. 50), no es sino consecuencia (y causa a la vez) de una serie de prejuicios acerca de dicho árabe, pero, más aún, acerca de sus hablantes, sin que el trato cordial (invariablemente en una lengua europea) con algunos de ellos pueda considerarse una prueba en contra. Como indica M. Carmen Martínez (Análisis psicosocial del prejuicio, 1996, p. 83):
Si el contacto con un grupo [...] es menor, resultará más difícil tener información diagnóstica sobre sus miembros. En estas condiciones el estereotipo se mantendrá e influirá sobre las apreciaciones acerca de dichos sujetos. En contraposición, el conocimiento de información individualizada disminuirá el impacto de los estereotipos. Por ello, es posible mantener prejuicios hacia un grupo mientras que simultáneamente se interactúa de forma no prejuiciosa con algunos de sus miembros.
No es difícil imaginar que, si el objetivo inmediato de la mayoría de los profesores y estudiantes de árabe como lengua extranjera fuera la comunicación con árabes de carne y hueso, el panorama y la evolución de esta actividad serían muy distintos.

Pero como ya dije en su día, parece haber fronteras invisibles que, por más que se balicen, sólo puede distinguir y franquear uno mismo.



"Mi padre", dice Ben Mahmoud en el episodio que le dedica el programa de entrevistas Cita en tierra de emigración (موعد في المهجر) del canal Aljazeera (الجزيرة), emitido el 2.7.2009, "era un hombre un tanto extraño":
Por un lado era profesor de jurisprudencia islámica [فقه] en la mezquita Ez-Zitouna, en la Facultad de Ez-Zitouna [الكلية الزيتونية] de Túnez, y asimismo un sufí que ocupaba un puesto importante en la cofradía xadilí de Túnez, uno de sus pilares destacados; y además de estas dos actividades, era un enamorado del arte, de la música concretamente, y del teatro. Fue él quien me inculcó desde la niñez esta afición y este amor por el teatro, el cine, la música, la canción... Vamos, que era un hombre muy liberal, muy abierto: me matriculó en el instituto de los Padres Blancos, el que dirigían los frailes en Túnez. Mis profesores de árabe eran de origen palestino y libanés, y eso es lo que le hizo matricularme en dicho instituto, porque tenía mucho más interés y empeño en que yo aprendiera árabe que religión, porque para esa tarea ya estaba él. Lo del árabe, en cambio, era una de sus mayores preocupaciones.

15 de agosto de 2011

Astros perlados

La Casida del manto (قصيدة البردة) del egipcio al-Busiri (البوصيري), compuesta en el siglo XIII (VII H.) y titulada originalmente Astros perlados en alabanza a la mejor de las criaturas (الكواكب الدرية في مدح خير البرية), es con toda certeza la más popular de las dedicadas a ensalzar al profeta Muhámmad (محمد ﷺ), aunque la primera en conocerse con este mismo nombre fuera Su'ad se ha retirado (بانت سعاد), de Ka'b Ibn Zuhayr (كعب بن زهير), quien la habría recitado en el momento de su conversión al islam ante el propio Profeta, imponiéndole éste, en señal de reconocimiento, el manto que llevaba —sin vínculo plausible, dada la contradicción de las versiones, con ninguno de los dos que bajo la denominación de Hırka-i Şerif se han conservado hasta hoy, a modo de reliquias, en Estambul, y que tradicionalmente se exponen en Ramadán; o con el de Qandahar (قندهار) en Afganistán, denominado خرقه شريفه o خرقه مباركه en idioma pastún (del ár. خرقة), exhibido al parecer en 1996 por el Fu Manchú de los talibanes, el Mollah Omar (ملا عمر); cuyo origen, como el del conservado en la estambuliota Mezquita del Sagrado Manto (Hırka-i Şerif Camii), se hace remontar al legendario Uways al-Qarani (أويس القرني), que lo habría recibido, al menos según el relato de 'Attar de Nishapur (عطار نيشابورى), como legado del Profeta, al que no habría tenido ocasión, sin embargo, de conocer jamás en persona.

De Karachi (کراچي), más de 750 km al sur de Qandahar, pero ya en el vecino Pakistán, es Waheed Zafar Qasmi (وحيد ظفر قاسمى), el naat khawan (نعت خوان) que interpreta aquí un fragmento de la oda con la cadencia propia de aquellos lares:

De al-Busiri, de ascendencia cenhegí (صنهاجي) y oriunda, según al-Maqrizi (المقريزي) de La Kalâa des Béni Hammad (قلعة بني حماد), se dice que tuvo trato con Abu l-Hasan Ash-Shadili (أبو الحسن الشاذلي), nacido en el seno de una tribu de Gomara (غمارة) y fundador de la célebre cofradía sufí que lleva su nombre; y que fue discípulo después del sucesor de éste, Abu l-'Abbas de Murcia (أبو العباس المرسي).

Al-Busiri compuso otros poemas similares; quizá, irónicamente, el menos conocido sea su Provisión para la otra vida en emulación de Su'ad se ha retirado (ذخر المعاد في معارضة بانت سعاد), con el que pretendía, como su título indica, emular el de Ka'b Ibn Zuhayr; pero fue a su vuelta del Alhiche (الحج) cuando escribió tanto el que nos ocupa como el que le sigue en fama, Meca en alabanza de la mejor criatura (أم القرى في مدح خير الورى), más conocido como Al-hamziya (lit., "la que rima en hamza" —الهمزية—), de la que incluyo aquí la versión (a partir del minuto 9:25) del tunecino Ahmed Jelmam (أحمد جلمام) y su grupo:

11 de agosto de 2011

Lo fijo y lo mudable



No, el título de la entrada no alude al de la célebre tesis doctoral de Adonis (أدونيس), presentada en 1973 bajo la dirección de Paul Nwyia, S.J. (الأب بولس نويا اليسوعي), el mismo que en 1957 publicó en Al-Andalus un artículo que cuestionaba la hipótesis de Asín Palacios sobre "un precursor hispanomusulmán de san Juan de la Cruz" y, más en general, aquella tendencia a establecer una filiación entre sufíes andalusíes y místicos españoles; disensión que le valdría la nota de descargo que acompaña al artículo (p. 113), y que tanto hace al caso, también, de lo fijo y lo mudable:
Nuestra escuela y nuestra revista se basan y sustentan en una tradición; pero en una tradición viva, no en una tradición muerta y petrificada. Por eso acogemos y publicamos con frecuencia artículos referentes a los temas suscitados por los maestros de nuestra escuela, en cuanto que son temas vivos y, por serlo, originan discusiones y reacciones, y provocan nuevas investigaciones y descubrimientos, que los recortan, los comprueban o los modifican. No compartimos algunos de los puntos de vista expuestos en el presente y bello artículo del P. Paul Nwyia, S.I.; pero lo publicamos porque contiene apreciables juicios y precisiones sobre una de las tesis favoritas de don Miguel Asín Palacios, cuyo glorioso nombre ostenta nuestro Instituto.
La Orquesta de melhún Sijilmassa (فرقة سجلماسة لفن الملحون), con Abdelali Briki (عبد العالي البريكي) a la cabeza, interpreta aquí una casida de Moulay Smail Alaoui Selssouli (مولاي إسماعيل العلوي السلسولي) que figura la disputa entre un teléfono fijo de toda la vida (que compró el abuelo, dice la letra, hace 70 años) y un móvil, al que el anterior culpa de todos los males habidos y por haber: desde el incremento de los accidentes de tráfico a haber echado a perder a la gente o perturbar la oración de los fieles en las mezquitas; mientras que para este último, "juguetito de Achura" (قشيوش عاشور) que anda "embutido en los bolsos de las señoras alegres (الشيخات الوالعات) y las jóvenes modernas, entre pintura y maquillaje", el fijo es una antigualla, "chatarra de Hitler" (فيراي ديال هتلر), todavía con el berrinche (الجعرة) que le deparó el final del colonialismo, criando telarañas y lleno de polvo, olvidado en un rincón e incapaz de moverse.

En la misma línea va esta otra, entre un hornillo (مجمر), un camping gas (بوطاغاز), una olla tradicional (قدرة) y una olla a presión (كوكوت, "la del feo nombre" —قبيحة الاسمية—), que finalmente hacen las paces gracias al fuelle (الرابوز), el almirez (المهراز) y la fuente (القصرية).

En cuanto a la tesis de Adonis, hay una buena crítica de Mounah A. Khouri (منح عبد الله خوري) en Arab Civilization. Challenges and Responses (ed. G.N. Attiyeh e I.M. Oweiss, 1988, p. 183-207), secuela, es de suponer, de su "A Critique of Adonis's Perspectives on Arabic Literature and Culture" (Studies in Contemporary Arabic Poetry and Criticism, Piedmont, 1987). A mí, como introducción a estos temas me parece amena por el conocimiento de la tradición literaria de que hace gala el autor, y apropiada, p. ej., para estudiantes que deseen adquirir este bagaje en árabe, a la vez que se inician en la lectura de textos académicos en dicho idioma; competencia, dicho sea de paso, en la que también andamos entre lo fijo y lo mudable.

3 de agosto de 2011

Triste Londres



La canción se llama "Bandare Landan" (بندر لندن), y el grupo, Ajam (عجم). Acabo de descubrirlos a través de KABOBfest y no he podido evitar que una sonrisa de oreja a oreja me atraviese la cara al escuchar esta sátira de Londres a ritmo de ney-anban (نى‌انبان), que es tanto como decir de música bandarí (بندرى) o lo que popularmente se entiende por ella: originaria del sur de Irán y arabesca, manufacturada ahora en Tehrangeles e imprescindible, por bailonga, en toda fiebre del jueves noche que se precie.

Se comprenderá así el efecto que provoca escuchar a estos jóvenes, que se dicen "orgullosos hasta del apelativo más mediocre (پست ترین لقب) que haya para designar a los iraníes", el que les da nombre, lamentándose de lo triste (سوت وكور) que es Londres, lo sosas e insípidas que son las aguas del Támesis, y lo presuntuosa y sin vapor (بى بخار —sin gracia—) que es la gente de esta capital, rebautizada por Ajam, al modo de algunas ciudades portuarias del Golfo Pérsico, como Bandar Abbas (بندر عباس) y otras con este mismo prefijo, que significa 'puerto'. Como explican ellos mismos en su web:
Los habitantes de las costas del sur de Irán tienen muchas canciones dedicadas a sus ciudades y paisanos... Por ejemplo, sobre la belleza de Abadán (آبادان) o Ahvaz (اهواز), el río Karún (رود كارون), el ardor de los de Bushehr (بوشهر)... Nosotros también hemos escrito una canción sobre Londres, pero su contenido no tiene nada que ver. Esta canción está llena de sonidos de percusión sureños... y para ello nos hemos servido de la cálida voz de un colega de Bushehr que nos deleitó con un sharveh (شروه —estilo vocal de su tierra—).
Todo ello conforme a su filosofía:
'Ajam try to bring the epic, energetic, and often aggressive spirit of the regional musics of Iran to this generation. In many ways they reintroduce Iranians to native cultures that are often neglected in representations of Iran as well as creating a platform for an international audience to hear the less standardised and 'untamed' music of Iran.
No ha de extrañar, por tanto, que el videoclip esté patrocinado por un sitio llamado Beshkan (بشكن) y que otro de los temas de Ajam, no incluido en este primer álbum, Raghse Mardooneh (رقص مردونه —lit., "baile viril"—), lleve ese mismo título, que alude a la acción de chasquear, con las manos unidas, el dedo índice de una entre el índice y el corazón de la otra, para animar al ritmo de la música, tal y como se explica aquí o aquí, y no como da a entender la imagen fija:



Y cuya letra, por cierto, responde a la misma filosofía:
Several of the cultures that 'Ajam pay hommage to overlap with those of neighbouring countries. This represents the common shared history and culture between the peoples of the area.
Incluyendo versos en varios de los idiomas hablados en Irán, entre ellos el árabe, aunque el de la canción sea el normativo, y no alguna de las variedades locales.

Quienes entiendan el persa tienen en este enlace una crítica, y en este otro, un avance de este primer álbum.

7 de mayo de 2011

Amidst this cursed soil I stand apart



De la tierra donde han liquidado a Bin Laden, Pakistán, y en la lengua de los talibanes (si se me permite la ironía), llega esta canción de Wali, Yasir y Jawad titulada Reidi Gul (ريدى ګل), 'tulipán', de la que he tenido conocimiento gracias a una entrada del blog de Renata, siempre ameno, y cuya letra es un poema del mismo título de Khan Abdul Ghani Khan (خان عبد الغنى خان), disponible, por si hay algún curioso entre el público, en la página 333 de sus obras completas (كليات), donde se encuentran igualmente otros poemas suyos musicados en las últimas décadas, aunque en un aire mucho más tradicional, por Sardar Ali Takkar (سردار علي ټکر). Yasir, Jawad y Wali, el vocalista del grupo, participan en una especie de Operación Triunfo, Uth Records, "that provides talented young musicians a professional music platform for their original work to be seen and heard across Pakistan".

Probablemente ha sido el tañido inicial y constante del rabab (رباب); lo cierto es que, con escucharla una vez, la canción de estas jóvenes promesas de Peshawar (پېښور) se me ha pegado.

En el desierto, donde el poeta la encuentra en el transcurso de una cacería, "rodeada por doquier de tierra cenicienta", dice la flor del poema, "soy única y espléndida" (al menos en mi traducción, bastante más literal que la inglesa).

6 de enero de 2011

Bouzid dijo que no



Traducción (mía y algo apresurada) de una de las estrofas de la canción Sidi Bouzid de Ridha Mejri (رضا الماجري, letra) y Mohamed Bhar (محمد بحر, música e interpretación):

[...] Bouzid dijo que no y que no
al desprecio de los hombres.
Trabajamos de parados
y la pobreza campa a sus anchas.
Vivos estamos, pero es una vida lánguida,
como la del camello: pasando hambre,
atado bajo el fardo,
con la cebada a cuestas,
apilada esperando a los medidores de grano. [...]

29 de mayo de 2010

Cual racimo

Todos los años sucede lo mismo. ¿El lugar? Una clase de Lengua C-III (Árabe) de la licenciatura en Traducción e Interpretación. ¿El motivo? Todo un clásico: un poema de Nizar Qabbani (نزار قباني) titulado "La adivina de la taza (قارئة الفنجان), interpretado por Abdel Halim Hafez (عبد الحليم حافظ), y para ser más precisos el verso que dice:
فمها مرسوم كالعنقود
Y que podría traducirse, siguiendo a los anteriores, como "cuya boca se dibuja (o perfila, o traza) cual racimo (de uvas)": símil que a mí, la verdad sea dicha, nunca me ha llamado la atención especialmente, ni me ha parecido atrevido, difícil, etc., y llegados al cual, sin embargo, todos mis alumnos se plantan año tras año, sistemáticamente, como si hubiera algo en él que no va, que son incapaces de digerir. Y el caso es que, a juzgar, p. ej., por esta libérrima traducción al inglés, no parecen ser los únicos.

¿Una boca como un racimo? Primero les pregunto si han visto alguna vez un racimo de uvas como el de la foto (que hice yo mismo hace dos años con una Exilim Z57, como la de más abajo) y se han parado a contemplarlo con un mínimo detenimiento, y luego les pido que imaginen los labios de una mujer cuya risa, además, es música y rosas («ضحكتها موسيقى وورود»), o melodías y rosas («أنغام وورود») en la versión del cantante. Pero es en vano...

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