7 de febrero de 2010

L-ilsien Għarbi? לא, gracias (El-Shidiac y el árabe en Malta)

Al hilo del tema anterior, he pensado que varios fragmentos de la obra que Ahmad Faris El-Shidiac (أحمد فارس الشدياق) dedicó a Malta (الواسطة في معرفة أحوال مالطة), publicada en Túnez en 1283 H. (1866-7), pueden resultar muy ilustrativos (p. 57-8, ed. Estambul, 1881):
Más extraño resulta aún que los malteses desdeñen aprender el árabe por la similitud entre éste y su lengua, cuando es esto mismo lo que debería forzarles a ello, al no tener, visto lo visto, dificultades ni problemas en su aprendizaje. Y aunque son muchos entre ellos los que tratan a árabes, y más aún los que residen en sus países, ninguno se molesta en aprender a leer y escribir en árabe, mientras que en todos los países de Europa hay individuos que la estudian con esmero.
Algunos, prosigue El-Shidiac, dicen que el maltés es una lengua púnica, y otros que etiópica, pero en definitiva, dice, "no cabe duda de que la lengua maltesa es árabe", y añade (p. 58-9):
Hay malteses que afirman que su lengua no es ni púnica ni etiópica, pero difícilmente que es una rama del árabe, por pura obstinación y terquedad. [...] Son los malteses tan intolerantes con los árabes y los demonizan de tal manera que el peor insulto entre ellos es decir "árabe". Los ingleses y el resto de los europeos tienen generalmente más facilidad que ellos para aprender el idioma, por más que tengan una base enorme, puesto que el maltés, obcecado, cuando escucha en árabe la voz خرج, por ejemplo, si desde que aprendió a hablar tiene la costumbre de decir حرج, no ve en ello gran diferencia ni entiende que un pequeño punto enderece o tuerza el sentido, al contrario que quien aprende desde el principio a decir la palabra correctamente. Cuando me escuchaban hablando con un amigo decían, refiriéndose a nosotros, que no había mucha diferencia entre ambos idiomas, salvo por los extranjerismos del suyo.
Este desprecio hacia lo árabe parece llegar incluso a la sintaxis, a tenor de lo que observa El-Shidiac tras hacer un repaso de la fonología local (p. 61):
Lo curioso aquí es que si el sujeto del vocativo es eminente e importante le anteponen la partícula del italiano y dicen أو مولاي [Oh, señor mío], y si es despreciable le anteponen la del árabe y dicen يا تفاح يا عنب [Eh, manzana; eh, uva].
Aunque, a pesar de su actitud hacia el árabe maltés, cargada también de cierto desdén, el autor encuentra en el fondo un motivo de satisfacción (p. 66): "La pervivencia de la lengua árabe en la isla de Malta, aunque desfigurada al no haber sido recogida en los libros, es una prueba de su fuerza y arraigo entre los pueblos a los que se extiende".

El-Shidiac (lit. 'subdiácono'), maronita convertido primero al protestantismo y más tarde al islam, fue profesor de árabe en Malta entre 1838 y 1848, sucediendo a fray Ġużeppi Grassi, que había ocupado el puesto desde 1807, quizá a su vuelta de Túnez, donde John Ball, primer gobernador británico de la isla, le había enviado "perché [...] si perfezioni sempre più nel possedimento di tale lingua, e vi acquisti pure il dialetto di Barberia", como dice Ball en una carta al cardenal Consalvi, al tiempo que le recuerda que la enseñanza del árabe "oltre l’essere utile per la religione cristiana cattolica, è anche molto vantaggiosa per il commercio", único medio de subsistencia de la isla (véase para más detalle el artículo de Anthony Cremona, "L’Antica Fondazione della Scuola di Lingua Araba in Malta", Journal of the Malta Historical Society, I, 2-4, 1953-5).

3 comentarios :

Jesús dijo...

Como no sabía muy bien por donde dejárselo, se lo dejo aquí: Huda Abu Moj presentará una ponencia intitulada "Traducción en un contexto poscolonial: la confrontación como factor de peso en la traducción del árabe al hebreo" en el marco del Segundo Congreso de Doctorandos de Excelencia de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Lo digo vistas sus aficiones.

Abu Ilyás dijo...

Muchas gracias, don Jesús. Tomo nota. Ya ve, ahora traducteur bénévole, como si no tuviera ya uno bastante. Si se anima Vd. con el hebreo, dígamelo que lo introduzco rápidamente en sociedad.

Jesús dijo...

Introdúzcame, introdúzcame, no vaya a ser que nos llamen vagos. Ya sabe vd. mis señas habituales (por si fuera menester).

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