26 de febrero de 2011

Les arabes n'ont jamais envahi l'Egypte

Los seguidores y entusiastas de Olagüe pueden estar de enhorabuena:

Los musulmanes de Egipto son egipcios de padres egipcios, y jamás fueron, en su mayoría por supuesto, de la Península arábiga, ni cristianos que hubieran dejado el cristianismo. [..] Los musulmanes de Egipto en sus raíces fueron originalmente arrianos [آريوسيون] egipcios, musulmanes unitarios, y no huéspedes acogidos en este país.
Lo dice (la traducción es mía) Fadel Soliman (فاضل سليمان), que es director de la Bridges Foundation (مؤسسة الجسور للتعريف بالإسلام), en su libro Coptos: musulmanes antes de Mahoma (أقباط مسلمون قبل محمد) o, mejor dicho, en esta entrevista para el famoso canal Al Jazeera:



Tan de enhorabuena como perplejo estaría Samuel el Confesor († 695 d.C.), al que se atribuye el Apocalipsis al que da nombre, y cuya defensa del copto tanto recuerda a la que hace del latín Pablo Álvaro de Córdoba (†861 d.C.) en su Indiculus luminosus:
[Les chrétiens] abandonneront la belle langue copte dans laquelle le Saint-Esprit s'est souvent exprimé par la bouche de nos pères spirituels; ils apprendront à leurs enfants, dès leur jeuneusse, à parler la langue de l'hégire [لغة الهجرة] et ils s'en glorifieront. Même les prêtres et les moines oseront eux aussi parler l'arabe [بالعربي] et s'en vanter et cela à l'intérieur du temple.

Malheur! deux fois malheur! mes chers enfants. Que dirai-je? En ces temps-là les lecteurs dans l'église ne comprendront ni ce qu'ils liront ni ce qu'ils diront parce qu'ils auront oublié leur langue, et ils seront vraiment les malheureux dignes de larmes, parce qu'ils auront oublié leur langue et parlé la langue de l'hégire. [...]
Ceux qui sont célèbres par leurs livres, forts dans la connaissance de Dieu, ceux dont la langue copte égalait dans leur bouche la douceur du miel, et se répandait autour d'eux comme l'odeur des parfums, à cause de leur belle prononciation de la langue copte, tous en ce temps-là, abandonneront cette langue pour parler la langue arabe et s'en glorifier, jusqu'au point où l'on ne pourra plus reconnaître en eux des chrétiens; mais au contraire on les prendra pour des Berbères [بربر]. Ceux d'Assa'id [الصعيد] qui connaîtront et parleront encore la langue copte seront raillés et injuriés par les chrétiens leurs frères, qui parleront la langue arabe [اللغة العربية].
---Jean Ziadeh, "L'apocalypse de Samuel, superieur de Deir el-Qalamoun", Revue de l'Orient Chrétien, 20 (1915-17), p. 376-92;392-404 (p. 395).

A Samuel de Qalamún, el Confesor (صموئيل القلموني / المعترف) ya me he referido en otra ocasión, a propósito del árabe como lengua del enemigo. Donde el cordobés habla de "caldeos", el egipcio habla de "emigrantes" (مهاجرون), que era el nombre que se daban a sí mismos los primeros conquistadores musulmanes, y que aparece como tal en fuentes griegas y siriacas:
In the early 640s the historical record alerts us to a new phenomenon disrupting the familiar course of the Late Antique world. Arabs, equipped with a new name for themselves (muhājirūn) and a new era, were overrunning regions as far afield as Egypt and Iraq and demanding provisions from the local populations to facilitate their progress. Patently a new movement had been born, but its nature is unclear. [...] The same obscurity envelops the Arabs' new name, though papyri illustrate that it signalled a certain exclusivity, not all being allowed to claim it, and that its bearer was a soldier and endowed with fiscal rights. The non-Muslim sources make use of, but pass no comment on, the new appellation, and it is only from the Islamic tradition that we learn of its primary significance, namely emigration (hijra) from the homeland to man the new garrison cities being established in the conquered lands.
---Robert G. Hoyland, Seeing Islam As Others Saw It, 1997, p. 547-8 (sobre este otro tipo de hégira al que alude el autor, véase Patricia Crone, "The First-Century Concept of Higra", Arabica, 41:3, 1994, p. 352-87).

Quedando bastante claro, a mi humilde entender (llámenme legajista), que aquellos "emigrados" traían consigo algo más que un idioma diferente. Aquellos soldados, añade Hoyland (p. 549), luchaban en nombre de una fe, de cuya naturaleza:
Non-Muslim writers of the first century AH attest that it was strictly monotheistic (Sebeos, John bar Penkaye, Anastasius of Sinai) and iconoclastic (anti-Jewish polemicists, Germanus); that its adherents had a sanctuary, their "House of God" (Bar Penkaye), of Abrahamic association (Chronicler of Khuzistan, Jacob of Edessa), called the Ka'ba (Jacob of Edessa), towards which they prayed (Jacob of Edessa) and at which they sacrificied (Anastasius of Sinai) and reverenced a stone (Anastasius of Sinai, Germanus); and also that they followed Muhammad (Thomas the Presbyter, Sebeos, Chronicler of Khuzistan), who was their "guide" and "instructor" (Bar Penkaye), whose "tradition" and "laws" they fiercely upheld (Bar Penkaye) and who prescribed for them abstinence from carrion, wine, falsehood and fornication (Sebeos). It is also noted that the Muslims held Jerusalem in honour (John Moschus, Arculf, Maronite chronicler, Anastasius of Sinai), were hostile to the cross (Sophronius, Isaac of Rakoti, Anastasius of Sinai), denied that Christ was the son of God (Isaac of Rakoti, Hnanisho', Anastasius of Sinai, Jacob of Edessa) and conducted their worship in specifici places bearing the name masjid (John Moschus, Anastasius of Sinai).
Y, con todo, el club de admiradores de Olagüe lleva camino de convertirse en uno de los más variopintos posible, aunque a poco que se indague siga cumpliéndose el proverbio aquel de Cicerón: "Pares cum paribus facillime congregantur" (De senectute, 7).

5 comentarios :

Alejandro García Sanjuán dijo...

Ante la masiva y preocupante proliferación de seguidores de las extravagantes e infundadas ideas de Olagüe, convendría difundir algunos de los testimonios materiales que acreditan el hecho histórico de la conquista islámica de la Península en 711.

Me refiero, sobre todo, a los testimonios numismáticos, algunos de los cuales se encuentran disponibles en las colecciones digitales de los museos, por ejemplo el Arqueológico Nacional, en cuyo Catálogo de Moneda Andalusí (http://man.mcu.es/coleccion/domusMasInformacion.html) se pueden localizar algunos ejemplos de las primeras acuñaciones de los conquistadores musulmanes.

Tecleando en el buscador la palabra 'indicción' pueden consultarse varios ejemplares de los llamados 'sólidos de indicción', monedas híbridas, las primeras acuñaciones de los conquistadores, caracterizadas por la presencia de una leyenda latina (In nomine Dei non Deus nisi Deus solus non similis) que traduce el mensaje islámico de las primeras monedas musulmanas, acuñadas en Oriente por el califa Omeya Abd al-Malik (La ilaha illa Allah la sharik la-hu).

Estas monedas están fechadas a través del sistema romano de la Indicción, equivaliendo a los años 93-94 de la hégira (712-13 dne), lo que coincide plenamente, por lo tanto, con las fechas de la conquista musulmana de la Península que transmiten las fuentes literarias.

Asimismo, tecleando en dicho buscador la palabra 'bilingüe' se podrá tener acceso a uno de los llamados 'dinares bilingües', primeras monedas acuñadas por los conquistadores en la Península con leyenda en árabe, en los que, además, se menciona, por vez primera, el nombre Al-Andalus. Estas monedas se emitieron en el año 98 H/716-17 dne.

Abu Ilyás dijo...

Gracias por la aportación, Alejandro. Es del todo lamentable, por el desperdicio de tiempo y esfuerzo, y el retroceso que supone, tener que andar rebatiendo a estas alturas las tesis de Olagüe, pero de los males ejemplos también se aprende, y éste en concreto, aparte de ser uno fabuloso de manipulación que daría para una buena tesis doctoral, ha de contemplarse ante todo como un síntoma más, donde tanto abundan, de hasta qué punto la universidad puede ser refugio de quienes, siguiendo al DRAE, hablan mucho y sin sustancia, embaucan y anuncian a voces su mercancía.

Alejandro García Sanjuán dijo...

Así es. Resulta inconcebible que se sigan difundiendo y propagando ideas estrafalarias sobre ciertos hechos históricos, que han sido ya desmentidas y ampliamente rebatidas desde hace mucho tiempo.

En este sentido, recomiendo a los interesados, en particular, un trabajo de M. Fierro: 'Al-Andalus en el pensamiento fascista español. La Revolución islámica en Occidente, de Ignacio Olagüe', publicado en el volumen Al-Andalus/España. Historiografías en Contraste (Siglos XVII-XXI), Madrid, 2009. Aquí se da cumplida cuenta de quién era Olagüe y cuáles son las claves ideológicas que definen sus ideas sobre el pasado.

Lo más grave es que estas falacias se estén promoviendo desde sectores del mundo académico. En este caso, creo que se trata de una auténtica estafa, concebida con el propósito de ganar notoriedad, salir en los medios y ganar unos cuartos. También resulta insólito que determinadas instituciones y ciertas publicaciones académicas den cobijo a este tipo de pamplinas y mamarrachadas.

Y enhorabuena por el Blog.

Abu Ilyás dijo...

Gracias de nuevo, Alejandro.

Acerca de todo esto (incluido el trabajo de M. Fierro que mencionas) véanse éste y los siguientes comentarios a la entrada "When the Moors ruled in Europe" en el blog Harca.

Abu Ilyás dijo...

Un nuevo revolcón: Eduardo Manzano, "Algunas reflexiones sobre el 711", Awraq, 3 (2011), p. 3-20.

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