10 de agosto de 2010

Mensajes sin leer

El Instituto Real para la Cultura Amazig de Marruecos (IRCAM) le concedió en 2007 al rifeño Karim El Marssi (كريم المرسي), nacido en Nador (الناظور) en 1971, el Premio de Cultura Amazig a la canción moderna por su álbum Tabrat (ⵜⴰⴱⵔⴰⵜ, ثابرات, "carta, mensaje"). Yo me acabo de enterar hace un par de días, pero me gustaría recomendar desde aquí el disco, y en especial un par de canciones: la que le da título, una versión, como otras del álbum, de un tema original de Mimoun El Walid (ميمون الوليد), y la titulada "Yuar a tfukt" ("La media luna y el sol"), que podría transcribirse ⵢⵓⵔ ⵜ ⵜⴼⵓⵛⵜ (يور ت تفوشت) de acuerdo con la pronunciación de Nador, y que toma su letra de un poema de Said El Moussaoui (سعيد الموساوي).

Para visualizar correctamente el alfabeto bereber utilizado en esta entrada, el llamado tifinag (ⵜⵉⴼⵉⵏⴰⵖ, تيفيناغ) o neo-tifinag, se necesita, por cierto, tener instalada una fundición (fuente) compatible, como la gratuita DejaVu Sans, y emplear un navegador que la reconozca automáticamente, como Mozilla Firefox. De lo contrario, en lugar de los caracteres aparecerán cuadraditos, vacíos o con un código en su interior, según el empleado.

La modalidad de este alfabeto adoptada por el IRCAM no incluye grafemas como ⴸ, para la variante fricativa de ⴷ (equivalente a la ذال árabe), y ⵝ, para la de ⵜ (equivalente a la ثاء), ambas habituales en rifeño, y que sí están en el propuesto por la Académie berbère (sobre la problemática en general de la escritura del bereber puede consultarse esta excelente introducción al tema a cargo de Lameen Souag), de manera que éstos suelen sustituirse por los grafemas de las formas no fricativas, como en el título del álbum: ⵜⴰⴱⵔⴰⵜ en lugar de ⵝⴰⴱⵔⴰⵜ.

Hace algo más de un mes, por cierto, El País publicaba un reportaje sobre la posible cooficialidad del árabe en Ceuta y el bereber en Melilla, firmado por Ignacio Cembrero y con el título "Dos lenguas autonómicas más" (04.07.2010). Acompañaba al reportaje una foto de Antonio Ruiz donde aparece, impartiendo una de sus clases, Jahfar Hassan Yahia, profesor del Seminario Permanente de Lengua y Cultura Tamazight, una serie de materiales didácticos para la enseñanza de este idioma:

Lo primero que me llamó la atención es que la primera palabra escrita en la pizarra, "Melilla", arriba a la derecha, antes de la fecha, lo esté conforme a un pretendido estándar amazige (ⵜⴰⵎⵍⵉⵍⵜ, تامليلت, Tamlilt, lit. "La blanca") y no en cambio tal y como suele pronunciarse localmente (ⵎⵔⵉⵞ, مريتش, Mrič). No parece tratarse de error alguno, puesto que esa misma forma pero en transcripción latina (Tamlilt) es la que emplea este profesor en la presentación de una serie de materiales didácticos (muy recomendables, por otra parte) de los que es autor. En su caso todo parece quedar en ese Tamlilt, pero en otras obras dedicadas al rifeño el afán de estandarización, de normativización o panberberización si se prefiere, se ha convertido en una seña de identidad (nunca mejor dicho). Así sucede, por ejemplo, en la Guia de conversa universitària amazic-català de Carles Castellanos, Ikram Chilah y Mohand Tilmatine (Barcelona, 2006), en teoría "adreçada especialment al parlant rifeny" (p. 223) pero plagada de neologismos (cuando no arcaísmos, como la numeración autóctona —¿cuentas de viejas?—) que pocos nativos entenderían, y de transcripciones estandarizadas en detrimento de la pronunciación rifeña: un escollo que apenas se salva en forma de clave y advertencia final. El propio título de la obra (Amalal usiwel asdawan), sin ir más lejos, resulta poco menos que incomprensible para un rifeño de a pie y contiene además un error de bulto: el término tamazight (lengua bereber) se ha transliterado en tifinag al pie de la letra, valga la redundancia, como ⵜⴰⵎⴰⵣⵉⵖⵀⵜ, sin tener en cuenta que 'gh' es un dígrafo equivalente a un solo fonema y grafema bereber (ⵖ) y que por tanto la 'h' que le sigue (ⵀ) es completamente innecesaria.

Esta desafortunada mezcla de didáctica y política lingüística hace que, por desgracia, cualquiera verdaderamente interesado en el estudio del rifeño añore, paradójicamente, obras compuestas a comienzos del siglo pasado y a la sombra de otra política, la colonial, como la gramática y los diccionarios de Pedro Sarrionandia, pese al contexto más centradas en la lengua que en la ideología. Mención aparte merece tal vez el hecho de que en la ya de por sí compleja situación sociolingüística del Magreb se pretenda introducir un nuevo ingrediente, este bereber de laboratorio, si se me permite la expresión, que muy pocos entienden y que, mal entendido, lejos de imponerse como norma lingüística, sólo puede sembrar confusión y amenazar la verdadera riqueza de ésta o cualquier otra lengua: su variedad y autenticidad.

Mi agradecimiento a ⵔⵎⵄⵍⵍⵎⴰⵉⵏⵓ (ارمعلمة إينو), a quien dedico igualmente esta entrada, por atender con paciencia todas mis consultas.

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