15 de enero de 2011

Lección de tunecino a contrapelo

Ahora se sucederán los análisis...

Servidor, interesado como siempre en la enseñanza y el aprendizaje del árabe, se queda, para empezar, con este vídeo difundido por la red el pasado día 13, en que el bailarín e histrión Lotfi Abdelli (لطفي العبدلي) ofrece una lección audiovisual (o audiogestual, si se quiere) de tunecino, donde se nos instruye en el modo de pedirle a un "vieux clown périmé" que se vaya (de compras, por ejemplo).



Seguida, para terminar, de esta otra (algo más en francés) que me he tomado la libertad de entresacar y traducir de la obra de Sadri Khiari (صدري خياري) Tunisie. Le délitement de la cité. Coercition, consentement, résistance (París, 2003), y que no he podido evitar recordar durante estas últimas horas (p. 195-7):

Estos procesos [despolitización de la sociedad, competitividad, utilitarismo, consumismo y, de manera general, los modelos ideológicos propagados por la mercantilización que el régimen alienta a sabiendas] no son más que tendencias, es decir, que otras tendencias en contra pueden frenar o modificar su curso; el surgimiento de lo improvisado puede provocar bifurcaciones imprevisibles.

Y este acontecimiento inesperado podría perfectamente venir de la calle.

Porque hay algo de aleatorio en todo movimiento popular. [...] La globalización inserta a Túnez en una maraña insólita de espacios y temporalidades. Por no mencionar más que un ejemplo, el progreso de las tecnologías de la comunicación y la aceleración repentina del tiempo de la información explican evidentemente, por una parte, los avances asimétricos del activismo opositor y de la oposición popular. El auge de las comunicaciones en la red, el desarrollo de la telefonía móvil, la democratización de las parabólicas han multiplicado y amplificado los intercambios en el seno de las redes de la oposición en el interior del país, pero igualmente entre esta oposición y las diferentes esferas de información, de contestación y de decisión a escala mundial. El impacto es necesariamente más lento en el resto de la sociedad, donde la politización evoluciona, en parte, al ritmo de su capacidad para absorber las nuevas tecnologías. [...] La copa no sólo rebosa cuando está llena... Los disturbios, de efectos inciertos, exteriorizan la angustia como el acurrucamiento individualista la interioriza. Unos son protesta ruidosa; el otro, renuncia silenciosa, sumisión a la desestructuración social y a la ausencia de una esperanza colectiva. No hay, en efecto, ninguna relación automática entre el agravamiento de las injusticias sociales y la opresión política, y la posibilidad de ver emerger un movimiento de contestación popular capaz de ser la base de una alternativa democrática al régimen. La solución a la ecuación, cuando existe, viene dada por la acción de las fuerzas políticas organizadas.

Pero sin duda la oposición democrática, si quiere que Túnez salga del círculo infernal del autoritarismo, ha de aprender a cepillar la historia a contrapelo.

2 comentarios :

Abu Ilyás dijo...

Nada que ver, por cierto, con el descafeinado de زين الهاربين, digan lo que digan.

Abu Ilyás dijo...

More on language use in Tunisian politics, by Lameen Souag.

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